Cáritas apuesta por sumar fuerzas para defender el Trabajo Decente y anima a denunciar las situaciones que atentan contra la dignidad de las personas

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Por cuarto año consecutivo, las entidades católicas se unen en la iniciativa “Iglesia por el Trabajo Decente” para desarrollar diversas acciones en torno al 7 de octubre, fecha en la que se celebra la Jornada Mundial por el Trabajo Decente. La experiencia de los años anteriores confirma la importancia y necesidad no solo de visibilizar este día, sino de seguir trabajando para que el derecho al Trabajo Decente forme parte de las agendas políticas, sociales y eclesiales. En este sentido, Cáritas Diocesana de Tenerife llevará a cabo distintas actividades de sensibilización, al objeto denunciar aquellas situaciones que atentan contra la dignidad de las personas.

Porque Cáritas, junto a la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), Justicia y Paz, la Juventud Estudiante Católica (JEC) y la Juventud Obrera Cristiana (JOC), tiene claro que el actual sistema económico configura una sociedad donde el trabajo no es un bien para la vida, sino un instrumento al servicio del capital por encima de la persona. La deshumanización del trabajo sitúa a la persona en una peligrosa situación de vulnerabilidad y exclusión social. Una denuncia que suscribe el propio Papa Francisco, quien destaca la importancia de la “dignidad del trabajo y del trabajo digno para la realización de la dignidad humana, la lucha contra la pobreza y la configuración de una sociedad que, con el trabajo de las personas, cuide la vida de todos y la casa común, realizando así la vocación humana (Laudato Sí, 128).

De igual modo, en su instrucción pastoral “Iglesia, servidora de los pobres”, la Conferencia Episcopal Española señala que “para que el trabajo sirva para realizar a la persona, además de satisfacer sus necesidades básicas, ha de ser un trabajo digno y estable. La política económica debe estar al servicio del trabajo digno. Defender el trabajo decente significa poner en el centro a la persona en vez de la mera rentabilidad económica; ir más allá del empleo y distribuirlo justamente; reconocer los trabajos de cuidado necesarios para la vida; luchar por condiciones dignas y el cumplimiento de los derechos; conciliar trabajo y descanso; y conjugar derechos y empleo. Es una misión irrenunciable ante el aumento de las desigualdades y de la pobreza laboral. Y es esencial para una sociedad más decente”.

Desempleo y falta de derechos

“No hay peor pobreza material que la que no permite ganarse el pan y priva de la dignidad del trabajo”. “El desempleo juvenil, la informalidad y la falta de derechos laborales no son inevitables, son resultado de una previa opción social, de un sistema económico que pone los beneficios por encima de la persona”. Son algunas de las palabras del Papa Francisco sobre el trabajo y su centralidad para la vida. Así, la campaña “Iglesia por el Trabajo Decente” defiende que el trabajo es medio imprescindible de realización personal de la propia vocación y reconocimiento de la sagrada dignidad de las personas. Mediante el trabajo construimos la vida social y política y contribuimos al Plan de Dios para la humanidad. Si falta el trabajo, la dignidad humana está herida. Es, por tanto, ineludible poner en primera línea de las agendas de nuestras organizaciones la necesidad de un trabajo decente para todas las personas. Debe estar en la agenda política, en las agendas de las entidades sociales y empresariales y en nuestras agendas personales. Y también en las propuestas de nuestra Iglesia.

En este sentido, a través de la campaña “Iglesia por el Trabajo Decente” apostamos por promover y crear un entorno propicio al trabajo decente, esencial para enfrentar los desafíos actuales de creciente injusticia social y desigualdad, reforzando al mismo tiempo la dignidad humana y contribuyendo al bien común. En efecto, “no podemos dejar sin respuesta el sufrimiento humano resultante tanto de estructuras injustas como del egoísmo de las personas que da lugar a formas de trabajo precario o mal remunerado, del tráfico de seres humanos y de trabajo forzado, de variadas formas de desempleo juvenil y de migración forzosa”.

El pasado año, 1.340 personas participaron en el Programa de Empleo de Cáritas Diocesana de Tenerife. Del total de participantes que fueron acompañados, 660 personas recibieron formación (el 44%) y un total de 368 (el 27,5%) lograron insertarse en el mercado laboral. En esta línea, nuestra entidad está en contacto con más de 260 empresas, con muchas de las cuales existe una relación y colaboración consolidada. De igual modo, debemos recalcar que las acciones para la mejora de la empleabilidad son un eje transversal de todos nuestros programas y proyectos, entendiendo que el acceso al empleo es un elemento fundamental para la integración personal y familiar de las personas.

Si quieres conocer nuestros proyectos de Empleo, participar de ellos o unirte a nuestra institución, escríbenos al correo electrónico info@caritastenerife.org, o llámanos al número de teléfono: 922277212. También puedes encontrarnos en las redes sociales, a través del siguiente enlace: www.facebook.com/Construyendo mi Empleo: Cáritas Diocesana de Tenerife.

Somos denuncia profética mientras somos alternativa; y nos acercamos y somos fieles al Evangelio si somos testigos de aquello que reivindicamos. Tenemos conciencia de la misión y el compromiso de ser levadura en la masa, y de la urgencia de crear nuevos mecanismos y relaciones humanas que posibiliten una vida y un trabajo digno para todos/as.