Cáritas Diocesana de Tenerife denuncia que la precariedad laboral y la especulación inmobiliaria favorecen el aumento de personas en situación de sin hogar en la Isla

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Personas cuyas vidas estaban normalizadas hasta hace tres años; de entre 35 años y 65 años, en muchos casos con alguna discapacidad y con la única ayuda de una pensión no contributiva. Estos son los perfiles más habituales de las personas en situación de sin hogar que son atendidas y acogidas por Cáritas Diocesana de Tenerife en sus recursos alojativos. Con motivo de la celebración, este domingo 25 de noviembre, del Día Internacional de las Personas sin Hogar, la institución alerta de la cronificación de esta problemática en la provincia.

En concreto, según datos de la última memoria anual, el año pasado Cáritas atendió a 534 personas y acogió a 352 en los diferentes recursos alojativos con los que cuenta, una cifra que continuará al alza este ejercicio, donde se prevé que las personas atendidas y acogidas aumenten en torno a un 10%. No en vano, en lo que va de año se ha atendido ya a un total de 572 personas, 451 hombres y 121 mujeres.

Actualmente, según datos del último informe Foessa, el 11% de las personas en situación de sin hogar, sin alternativa alojativa, se encuentran trabajando o percibiendo prestaciones temporales. Las causas de este fenómeno se fundamentan en dos sucesos significativos: por un lado, la propia situación del mercado laboral, con una gran inestabilidad en las contrataciones y la bajada de los salarios; por otro, el aspecto más preocupante de este fenómeno es la situación del mercado de alquiler, donde el auge de la vivienda vacacional y, sobre todo, el uso de la vivienda como bien de mercado y de especulación ha condicionado el acceso al alquiler de primera residencia, afectando a aquellos con recursos más bajos, hasta el punto de tener que vivir en la calle o acudir a recursos sociales alojativos.

Marginación y exclusión

Por ello, desde Cáritas se invita a reflexionar sobre la responsabilidad de cada persona frente al uso especulativo de sus viviendas, y las consecuencias que eso crea en su entorno y en la  sociedad. “La caridad con los que sufren a causa de la marginación y la exclusión nos mueve a reaccionar ante las injusticias, sabiendo que no es suficiente atender a las víctimas. Es necesario incidir en el cambio de las reglas del juego del sistema económico-social”.

“Las personas en situación de sin hogar están en una exclusión social profunda y siguen en ella mientras no recuperen su dignidad como persona, o sea, hasta que no se les facilite el acceso a una vivienda digna y adecuada a sus necesidades”, exponen desde Cáritas Diocesana de Tenerife, quienes aseguran que “vivir en la calle no solo es indigno para cualquier ser humano, sino que es la mayor de las desgracias”.

Del colectivo de personas sin hogar atendidas por la organización diocesana, cerca del 18% son mujeres y el 82% hombres. No obstante, en el último lustro se ha identificado un aumento de las mujeres jóvenes acogidas en un recurso alojativo. En cuanto a la edad, el perfil más habitual se sitúa entre los 35 y los 65 años, siendo un 15% las personas con trayectoria en la calle severa o crónica, que además arrastra problemáticas de adicciones y de salud mental, como consecuencia en muchas ocasiones de la trayectoria vital de exclusión.

Cáritas confirma además el aumento de menores de 30 años en situación de sin hogar en la Isla, especialmente jóvenes con algún tipo de patología mental y/o consumo de drogas, sin red familiar de apoyo; o jóvenes en desamparo o que han cumplido medidas judiciales, procedentes del sistema de protección y que, una vez cumplida la mayoría de edad, no encuentran alternativas de inserción y tampoco poseen apoyo familiar.

Por último, es notoria la presencia en los recursos alojativos de Cáritas en Tenerife de personas mayores de 65 años que sobreviven con pensiones mínimas, con unos gastos mensuales de manutención básica y medicación que en ocasiones no les permiten pagar el alquiler o la hipoteca de sus viviendas, lo que les obliga a solicitar una plaza de acogida en un recurso alojativo.

Destacar también, que junto al Cabildo de Tenerife, la institución eclesial puso en marcha el pasado año el proyecto “Base 25”, que pretende evitar nuevos casos de sinhogarismo, asesorando y acompañando a familias en situaciones de pérdida de la vivienda habitual, en procesos de ejecución hipotecaria, desahucios por alquiler o en precario.

Dicho proyecto ha atendido a 620 personas -entre ellas 226 menores- en lo que va de año, ofreciendo apoyo social y jurídico. Igualmente, desde 2017 funciona una Unidad Móvil de Atención en Calle (UMAC) en la isla de La Palma, que ha atendido ya a 82 personas en situación de sin hogar.

Para concienciar a la población sobre esta problemática, Cáritas Diocesana de Tenerife ha realizado distintas iniciativas de sensibilización durante este mes, entre las que destacan, una exposición itinerante de fotografías elaboradas por fotoperiodistas tinerfeños y participantes de los recursos alojativos; y la construcción de un mural en la Casa de Ejercicios de la parroquia de la Cruz del Señor, en Santa Cruz de Tenerife, elaborado por estudiantes de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna.

El Programa de Inclusión Social de Cáritas Diocesana de Tenerife cuenta con ocho recursos alojativos (140 plazas), ubicados en los municipios de Santa Cruz de Tenerife, La Laguna, Puerto de La Cruz y Granadilla de Abona. En ellos, además de la cobertura de necesidades básicas, se ofrecen servicios de orientación, información y acogida; de atención psicosocial y educativa; asesoramiento jurídico y orientación laboral y formación para la mejora de la empleabilidad.

Cáritas Diocesana de Tenerife tiene cerca de 40 años de experiencia en el acompañamiento de personas en situación de sin hogar desde diferentes recursos (trabajo de calle, acogida, acompañamiento, servicios de día, dispositivos residenciales).