Cáritas y la Conferencia Episcopal apuestan por una inmigración basada en la acogida, la protección, la promoción y la integración

cartel Jornada Mundial Migrantes y Refugiados

Con motivo de la celebración este domingo 14 de enero de la Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado, monseñor Juan Antonio Menéndez Fernández, obispo de Astorga y presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones, y Natalia Peiro, secretaria general de Cáritas Española, apuestan por un modelo de inmigración inspirado en la acogida, la protección, la promoción y la integración. Son estos, precisamente, los ejes que se señalan en el lema de la Jornada, “Acoger, proteger, promover e integrar a los emigrantes y refugiados“, con los que quiere abordar de manera integral un fenómeno como el de la movilidad humana, cuya respuesta, desde la Iglesia y sus instituciones de acción social se concreta, como recuerdan los obispos de la Comisión de Migraciones en su mensaje, “en cada etapa de la experiencia migratoria: desde la salida y a lo largo del viaje, desde la llegada hasta el regreso”.

Se trata de un reto que, como señala monseñor Menéndez, “la Iglesia quiere compartir con todos los creyentes y con todos los hombres y mujeres de buena voluntad, que están llamados a responder con generosidad, diligencia, sabiduría y amplitud de miras a los numerosos desafíos planteados por las migraciones contemporáneas”. Cáritas forma parte de esa respuesta a las migraciones, que, como explica Natalia Peiro, “es uno de los ejes estratégicos de la intervención humanitaria de toda la red mundial de nuestra organización, al que se intenta dar respuesta de manera a la vez global e integral. Global, porque se desarrolla a través de las fronteras nacionales para adecuar nuestras respuestas a la realidad sangrante de las migraciones”.

Este trabajo es, además, integral “porque se basa –añade— en la suma de sinergias de todos los actores de la red Cáritas presentes en cada territorio para desarrollar una acción de acogida, acompañamiento, escucha y protección de los derechos y la dignidad de las personas más vulnerables en situación de movilidad, tanto en sus países de origen como en las rutas de tránsito y en los lugares de llegada”. La secretaria general de Cáritas se refiere también a la campaña internacional de Cáritas “Comparte el Viaje”, lanzada el 27 de septiembre pasado, por el papa Francisco, con el objetivo de promover la cultura del encuentro, especialmente entre los inmigrantes y las comunidades locales, e impulsar una estrategia de incidencia política en la comunidad internacional, a través de instrumentos como en el documento 20 puntos de acción para los Pactos Globales, publicado por la Sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral de la Santa Sede.

Un reto común

“Es urgente –afirma Natalia Peiro— que los Gobiernos asuman desde una óptica humanista los retos y las oportunidades que las migraciones plantean, alejada de esa visión que es la que ahora marca las prioridades, como son el control de flujos, la externalización de fronteras o la condicionalidad de la ayuda para el desarrollo”. Como representantes de una de las entidades promotoras de la Red “Migrantes con Derechos”, una iniciativa surgida hace más de dos años en la que participan la Comisión Episcopal de Migraciones, CONFER, Justicia y Paz y Caritas, Peiro se refiere a la acción conjunta que se viene desarrollando “en términos de incidencia como es la petición conjunta del cese de las expulsiones sumarias en Ceuta y Melilla que se está trabajando con motivo de la reforma de la Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana”. “Además, como entidades de Iglesia, actuamos públicamente interpeladas por una realidad que nos conmueve y ante las que nos movemos para construir un marco común que nos posicione sin titubeos al lado de esas personas que son testigos de muerte, sufrimiento y dolor en escenarios como Tarifa, Gran Tarajal, las vallas, Siria o las aguas del Mediterráneo”, asegura, lo que pone en evidencia “el fracaso de unas políticas migratorias orientadas exclusivamente al control de flujos”.

Ante lo que define como “un escándalo que afecta a la dignidad y a los derechos de todas las personas”, la secretaria general de Cáritas insta a “activar en Europa una mirada a largo plazo que aborde las causas de las migraciones forzadas. Y transformar el reto en oportunidad, porque estamos convencidos de que las migraciones son una oportunidad para el desarrollo de los pueblos”. Este, concluye, es uno de los objetivos a los que “voy a dedicar una buena parte de mis esfuerzos en los próximos años, convencida de que conjugar estos cuatro verbos –acoger, proteger, promover e integrar— en primera persona del singular y en primera persona del plural representa hoy más que nunca un deber”.