Cáritas y la intervención social con las personas mayores

Mayores Proyecto Emaús

El envejecimiento de la población y el mantenimiento de la calidad de vida de las personas mayores es uno de los grandes retos del futuro en nuestro país. En los últimos años se ha pasado de una consideración positiva de la vejez, en la que se valoraba la experiencia y la sabiduría, a una percepción del envejecimiento como una etapa deficitaria de la vida, en la que se produce un declive físico y mental, dependencia, aislamiento y pérdida de posición social. De igual modo, se siguen manteniendo los mitos y estereotipos que condicionan la percepción sobre las características de las personas mayores. El mayor “estorba”; se identifica vejez con ineficacia, inutilidad, deterioro psicofísico, e incluso se le llega a considera como una “carga” social, política, sanitaria, económica y familiar. Y todos estos elementos aumentan la tendencia de los mayores a sentirse rechazados socialmente.

Para el Programa de Mayores de Cáritas Diocesana de Tenerife los profesionales y voluntarios que trabajamos en sus diferentes recursos, lo más importante es la “persona”, con todas sus circunstancias y particularidades que la hacen única. No en vano, desde el primer contacto con la persona mayor, hasta que empezamos a trabajar con ella, nuestro objetivo es mejorar su calidad de vida; que recupere, en muchos casos, su valía personal, dormida, olvidada u obstaculizada por las circunstancias que le han tocado vivir en los últimos años.

Porque hay personas mayores que cuando envejecen van dejando en el camino muchas cosas importantes, cuya ausencia o menoscabo son difíciles de superar: pérdidas de seres queridos, soledad no deseada, disminución de su autonomía e independencia, empobrecimiento, etc. Estas circunstancias influyen en que la persona mayor se vaya aislando cada vez más. Los miedos a importunar y molestar a sus personas más próximas, la necesidad de apoyos puntuales para la realización de tareas de la vida diaria, la inseguridad provocada por las enfermedades propias de la edad provocan en la persona mayor un ambiente de introspección o aislamiento, búsqueda de la seguridad de lo conocido y rechazo a lo desconocido, a los cambios. De hecho, cuando las personas mayores llegan por primera vez a nuestros recursos, las percibimos atemorizadas, a la expectativa, alerta. Pero, al cabo de los días, empezamos a ver cómo sus percepciones se van transformando y cómo empiezan a exteriorizar su bienestar, trasmitiéndolo con expresiones como: “Yo tenía que haber venido antes” o “esta es mi casa; qué bien me siento aquí”. Es entonces es cuando realmente nos damos cuenta de lo importante que es trabajar desde el cariño, la empatía, el respeto y las relaciones de confianza.

Sentirse útiles

Porque en nuestros Centros de Día, Hassidim y Las Nieves, se sienten útiles, capaces de hacer muchas cosas quizás olvidadas; vuelven a tener “amigos/as”, mejoran física y cognitivamente y disminuye su sensación de soledad, ya que conviven con personas que se van a preocupar cuando se pongan malos o cuando no asistan algún día al recurso, personas como ellos/as a los que ahora unen nuevos lazos. Nuestro trabajo con las personas mayores, en cualquier caso, no solo abarca los Centros de Día o el Proyecto Emaús, que se desarrolla en los salones parroquiales de Nuestra Señora de la Salud; también hemos apostado por el Acompañamiento en el hogar a personas mayores que viven solas, un modelo de intervención diferente que nos permite acercamos a los domicilios a través de un gran equipo de personas voluntarias quienes, con esfuerzo, energía, generosidad, experiencia y conocimiento, dedican parte de su tiempo a visitar y acompañar a las personas mayores solas que participan en el programa.

Desde Cáritas Diocesana de Tenerife entendemos que el acompañamiento a domicilio proporciona un apoyo emocional y una nueva relación social para romper con la soledad. No en vano, este servicio permite, gracias al apoyo afectivo que percibe la persona mayor, fortalecer sus recursos personales y desarrollar sus capacidades relacionales. Para nuestra institución, el acompañamiento a las personas en el último tramo de su vida sigue siendo una prioridad, ya que este colectivo está considerado como uno de los más vulnerables de nuestra sociedad. Existen muchos recursos, tanto públicos como privados, destinados a la atención de las personas mayores, pero estos no son suficientes para atender a toda la población mayor, que cada día sigue creciendo. Por ello, os animamos a colaborar económicamente con nuestros centros, a través de donaciones, como socios o voluntarios de este y otros programas de nuestra entidad. Porque, como reza nuestra campaña institucional, “Tu compromiso mejora el mundo”.