La 74ª Asamblea General de Cáritas reafirma su compromiso con la caridad y la justicia social

Asamblea Cáritas

Siguiendo las palabras del papa Pablo VI en su carta encíclica Populorum Progessio (en el que nos llama al compromiso social), Cáritas Española reafirma “un ser y un hacer de nuestra institución comprometidos con la caridad y la justicia social. Este compromiso “con una caridad que necesita de la denuncia social y de un modelo orientado hacia la transformación de la realidad”, forma parte de la declaración institucional que Cáritas ha hecho pública al final de su 74ª Asamblea General, una cita a la que han asistido más de 150 directores y delegados episcopales de las 70 Cáritas Diocesanas de todo el país.

El encuentro, que se ha celebrado en la localidad madrileña del Escorial los pasados 30 de junio y 1 de julio,  ha sido presidido, por primera vez, por Manuel Bretón y Jesús Fernández, presidente y obispo responsable de Cáritas en la Comisión de Pastoral Social (CEPS), respectivamente. Durante dos días, los representantes de las 70 Cáritas Diocesanas que integran la Confederación Cáritas en España han reflexionado sobre “los signos de esperanza y los síntomas de incertidumbre que compartimos a diario con los cientos de miles de personas que acompañamos en nuestra red de acogida e inserción”.

Declaración institucional

La declaración final de la Asamblea General, que puedes leer completa en nuestra página web (www.caritas.es), reconoce que el ciclo económico iniciado hace tres años ofrece motivos para el optimismo. “Ahora bien, cuando los dramáticos efectos de la crisis parecen desdibujarse de las preocupaciones ciudadanas, queremos llamar la atención sobre la rigurosa constatación que acaba de hacer pública la Fundación FOESSA de que 7 de cada 10 hogares no perciben todavía que los efectos de la recuperación económica les hayan llegado.

Con el inicio de una nueva etapa, los representantes reunidos en la Asamblea temen que se repitan errores pasados, siga sin incidirse en los fallos estructurales de la desigualdad y que, bajo la euforia de la poscrisis, una parte de la sociedad quede relegada y continúe sin tener garantizados sus derechos básicos.

“Nos preocupa que se consolide en la ciudadanía la idea de que la pobreza es algo natural y de que el hecho escandaloso de que millones de personas permanezcan por debajo del umbral de la pobreza, acuciadas por las condiciones de precariedad y abocadas a un futuro lleno de incertidumbres, forma parte del paisaje inevitable de la cuarta economía de la zona euro”.

Invitamos a crear un nuevo modelo social

Por eso, cuando parecemos recrearnos en la salida de la crisis y el cambio de tendencia económica, Cáritas hace un llamamiento a la comunidad cristiana y a la ciudadanía a tomar conciencia de las zonas en sombra en la que permanecen muchos ciudadanos. “Invitamos, una vez más, a replantearnos el modelo de sociedad que queremos construir y las oportunidades por las que estamos dispuestos a trabajar para transformar la realidad en nuestros barrios, en nuestras comunidades y en cada uno de los espacios de participación pública en los que intervenimos”, señala el texto

“La nuestra es una invitación a involucrarse en la construcción de un modelo social acogedor, auténticamente fraterno, accesible para todos y basado en un crecimiento económico respetuoso con la creación, sin excluidos ni empobrecidos”, añade.

Desde nuestra experiencia, el mandato de los obispos, la Doctrina Social de la Iglesia y la misericordia inspirada en las realidades de frontera donde intervenimos, en Cáritas asumimos la misión de ser testigos del Evangelio y compañero de los pobres. Por ello, la declaración de la 74º Asamblea General de Cáritas concluyó con estas palabras: “Nuestra misión evangelizadora como acción caritativa y social de una Iglesia pobre y para los pobres, nos lleva a renovar en esta Asamblea nuestra alianza con los que más sufren, que son los verdaderos protagonistas del mandato del Espíritu que nos ‘ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, para proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor’. (Lucas 4, 16-30)”.